miércoles, 26 de septiembre de 2012

Que no nos dividan

Vuelvo a casa. Enciendo la televisión. Palos y más palos. Y es que ayer, mira que cruzamos los dedos, pero a más de uno se le fue la mano. Mientras los políticos se encontraban seguros dentro del Congreso (cobardes), nosotros nos matamos a palos fuera. Funcionarios contra funcionarios...
Más que una voz a la esperanza, fueron gritos de dolor por las porras, o por las patadas que los manifestantes daban en sus costillas. Porque tanto policías, como ciudadanos acabaron heridos. Ahora parece que la incógnita es ¿quién es el delincuente?¿el policía o el manifestante? Y yo pregunto, ¿dónde estaba el señor Rajoy?

No dejemos que nos separen y nos apaleemos unos a otros. Los culpables no somos nosotros. Nosotros no fuimos quien  vivimos "por encima de nuetras posibilidades". Eso, fueron otros.



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